El Decenio de Transporte Sostenible de la ONU Fomenta la Movilidad Sostenible Regional.


 La adopción de estrategias de Movilidad Sostenible en el país es un hecho. Diversas ciudades argentinas están acelerando la inversión y la implementación de proyectos de infraestructura de transporte, alineándose con los objetivos del Decenio de Transporte Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que tiene como horizonte el año 2030. Estos avances, con apoyo de organismos como la Corporación Andina de Fomento (CAF), se centran en dos pilares fundamentales: la electrificación de flotas de transporte público y el decidido fomento de los modos activos, como la bicicleta y la caminata. 

La Electrificación de Flotas y sus Implicaciones Prácticas

La transición energética en el transporte público es una de las grandes metas de esta agenda regional. Estas inversiones no solo implican comprar unidades nuevas, sino desarrollar toda la infraestructura de apoyo. Esto incluye la instalación de puntos de carga (electrolineras) en cabeceras y depósitos, y la capacitación del personal técnico. Un proyecto de electrificación a escala implica una licitación compleja, que requiere estudios de factibilidad económica y técnica para asegurar que las unidades se adapten a las particularidades topográficas y climáticas de cada ciudad. 

Dato Clave: La electrificación requiere una gestión inteligente de la energía. No se trata solo de la compra de colectivos, sino de asegurar que la red eléctrica de la ciudad pueda sostener la demanda de carga simultánea de múltiples unidades sin afectar el suministro domiciliario. Este es un desafío técnico y de gestión central para el éxito de la movilidad sostenible.

Prioridad a la Movilidad Activa: La Bicicleta y la Caminata

El segundo eje de la estrategia de Movilidad Sostenible es la promoción de los modos activos. Esto se traduce en una planificación urbana que prioriza la persona sobre el vehículo.

Las acciones más visibles que vas a notar en tu rutina incluyen:

  • Expansión de la Red de Ciclovías y Bicisendas: No basta con sumar kilómetros, la clave es conectar de manera segura y lógica los puntos neurálgicos de la ciudad (centros de estudio, trabajo, hospitales). Una red funcional es aquella que te permite ir de tu casa a tu destino de manera ininterrumpida y protegida.

  • Mejora de la Infraestructura Peatonal: Esto incluye la accesibilidad universal, garantizando que veredas y rampas cumplan con los estándares para personas con movilidad reducida. Se busca reducir los obstáculos y mejorar la iluminación para que caminar sea una opción segura, especialmente de noche.

  • Sistemas de Bicicletas Públicas: La implementación de sistemas de préstamo de bicicletas o dockless (sin estaciones fijas) refuerza la idea de la bicicleta como un complemento del transporte público, permitiéndote hacer la "última milla" de tu viaje.

Para que estos modos activos realmente desplacen al automóvil particular, es fundamental la seguridad vial. Las inversiones también se enfocan en campañas de concientización y en la regulación de velocidades máximas en áreas urbanas, estableciendo las llamadas Zonas Calmas para proteger a los usuarios más vulnerables de la vía.

El Desafío de la Coherencia y la Inversión Sostenida

El compromiso internacional que impulsa estas medidas, con apoyo de la CAF y bajo el paraguas de la ONU, le da un marco de rigor y financiamiento a largo plazo a los planes locales. Sin embargo, la efectividad depende de la continuidad de las políticas más allá de los cambios de gestión municipal o provincial. La inversión en Movilidad Sostenible es costosa inicialmente, pero genera ahorros significativos en costos de salud pública (por menor contaminación) y eficiencia operativa a largo plazo.

El desafío es grande. 

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