La desregulación del transporte en Santa Fe genera posturas encontradas entre choferes y usuarios

 


La ciudad de Santa Fe atraviesa un proceso de reordenamiento profundo en su esquema de movilidad tras la reciente implementación de la ordenanza de desregulación del transporte. Durante este mes de abril de 2026, la convivencia entre los servicios tradicionales y las aplicaciones de transporte en Argentina ha generado un volumen significativo de interacciones en redes sociales, donde choferes y pasajeros exponen las dificultades de un sistema en plena transición. Mientras el municipio intenta nivelar las condiciones de competencia, la realidad económica de las paradas de taxis y las agencias de remises muestra signos de una transformación forzada por la demanda.

A partir del 11 de abril, el Ejecutivo municipal autorizó un nuevo cuadro tarifario que llevó la bajada de bandera diurna a los $1.600. Este incremento, según los registros de debates en grupos de Facebook como "Taxis y Remises Santa Fe", es percibido por los prestadores como una medida necesaria pero insuficiente frente al aumento de los insumos básicos. Los choferes señalan en foros locales que el costo de mantenimiento preventivo y la renovación de cubiertas han crecido por encima del ritmo de actualización de la ficha, lo que reduce el margen de ganancia neta. Esta situación impulsa a muchos licenciatarios a considerar el traspaso entre subsistemas, una posibilidad que la nueva normativa santafesina permite ahora con mayor flexibilidad.

La percepción del usuario en plataformas como Instagram y X refleja una división marcada por el factor económico y la disponibilidad. Las críticas de los pasajeros santafesinos se centran habitualmente en la falta de unidades durante la madrugada y en los días de lluvia, momentos donde la brecha con las aplicaciones de transporte en Argentina se vuelve más evidente. Si bien el sector tradicional defiende la seguridad de los vehículos habilitados y el cumplimiento de las normativas de seguros, los comentarios en portales de noticias sugieren que la decisión final del pasajero está hoy más ligada a la inmediatez del servicio y a la transparencia del precio final que ofrecen las plataformas digitales.

Desde el sector de los remises, la respuesta a la competencia ha sido la adopción de una identidad visual más austera para reducir costos operativos. La eliminación de la obligatoriedad del color uniforme en las unidades, permitiendo que cualquier vehículo blanco, gris o plateado opere con una banda identificatoria verde, es un cambio que los dueños de agencias destacan como positivo en sus comunicaciones internas. Sin embargo, en la red social TikTok, se observa un fenómeno creciente de conductores que graban sus jornadas laborales comparando la rentabilidad de trabajar para una agencia local versus las apps multinacionales, exponiendo una fuga de trabajadores hacia estas últimas en busca de mayor autonomía horaria.

El escenario para el cierre de este cuatrimestre muestra a una Santa Fe que intenta profesionalizar el registro de las plataformas para evitar la informalidad, mientras los taxistas y remiseros exigen controles más rigurosos en las calles. Los datos recogidos de las percepciones ciudadanas indican que la "tregua" lograda por la ordenanza municipal está sujeta a la capacidad del sistema de garantizar unidades en la calle de forma constante. La unificación de reglas de juego parece ser el camino elegido para evitar que el servicio tradicional pierda definitivamente el terreno ganado durante décadas en la capital provincial. 

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